UNA CRUZADA CONTRA LA CORRUPCIÓN… LOS JÓVENES COMO FORJADORES DE UNA GENERACIÓN CENTRADA EN LA INTEGRIDAD

“La lucha contra la corrupción ya no es solamente responsable de los gobiernos o empresas, sino también de los medios de comunicación y de la sociedad civil.”

Por: Eneida Torres de Durand

Directora Ejecutiva

Centro de Gobernanza Pública y Corporativa


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En ocasión de la celebración del Día internacional contra la corrupción proclamado por la Organización de las Naciones Unidas, el Centro de Gobernanza Pública y Corporativa, entidad miembro de la Coalición de las Naciones Unidas Contra la Corrupción (UNCAC), se une a la campaña de educación para trabajar juntos en favor de la formación y capacitación de los jóvenes para forjar una nueva generación centrada en la integridad, la transparencia y la ética pública.

El día internacional contra la corrupción se celebra el 9 de diciembre de cada año y su objetivo es poner de relieve el problema de la corrupción y las medidas que cada país puede adoptar para combatirla. Este año la campaña para el Día Internacional contra la Corrupción 2024-2025 se centra en el papel que desempeñan los jóvenes como guardianes y defensores de la integridad, creando conciencia sobre la corrupción y sus impactos en sus comunidades (para ver video oprima aquí).

La lucha contra la corrupción ya no es solamente responsable de los gobiernos o empresas, sino también de los medios de comunicación y de la sociedad civil. Es una estrategia conjunta, pero también una tarea individualizada y personalizada. Si bien los jóvenes se ven significativamente afectados por la corrupción, también tienen el potencial de convertirse en poderosos agentes de cambio en la lucha por un futuro arraigado en la integridad. Al promover la integridad y el comportamiento ético dentro de sus círculos sociales y combatir la corrupción a nivel comunitario, los jóvenes pueden impulsar cambios significativos. Los jóvenes deben exigir rendición de cuentas y participar activamente en los esfuerzos contra la corrupción.

Para promover eficazmente una cultura de integridad en los sectores público y privado y construir una generación que se enfrente a la corrupción, la educación es clave. Enseñar valores de transparencia, rendición de cuentas e integridad desde una edad temprana debe ser un objetivo prioritario. Por ello, cualquier estrategia sólida contra la corrupción debe atender con prioridad la corrupción en la educación y más allá debe tener en cuenta los efectos secundarios no deseados y complementarse con medidas puntuales para mitigar estos efectos.

Más aún, es vital preservar la confianza y la integridad de las elecciones y asegurar que los procesos administrativos sean transparentes y se divulguen con integridad y honestidad. El esfuerzo por proteger y promover la participación de los jóvenes en las elecciones debe ser un compromiso continuo. En este contexto, los marcos legales deben revisarse para garantizar que existe una genuina oportunidad para que los contendientes políticos, incluido los jóvenes, compitan de manera equitativa y que los ciudadanos tengan la confianza de que podrán superar cualquier obstáculo para su registro electoral y que puedan monitorear las instituciones a cargo de los procesos electorales en todas las etapas y los aspectos del proceso.

La corrupción se refiere al abuso del poder encomendado para beneficio propio, que perjudica el interés público, principalmente infringiendo leyes, reglamentos y normas de integridad. Transparencia Internacional define la corrupción como “el abuso del poder encomendado para beneficio propio.” Los comportamientos corruptos pueden consistir por ejemplo, en que los funcionarios públicos exijan o acepten dinero a cambio de sus servicios; en que los políticos hagan un uso indebido del dinero público o concedan puestos de trabajo y contratos a empresas y personas que son sus amigos y familiares; o en que las empresas sobornes a funcionarios para conseguir tratos o resultados que les beneficien.

Esta problemática socaba la democracia, al distorsionar los procesos electorales y pervertir el estado de derecho, además de crear inestabilidad y frenar el crecimiento económico. La corrupción erosiona el tejido social, desalienta el progreso y priva a los jóvenes de oportunidades educativas, perspectivas laborales, participación en la vida pública, éxito en los deportes y acceso a la atención médica y otros servicios esenciales. Además, contribuye a la degradación ambiental y la destrucción del clima. La corrupción es un problema complejo con ramificaciones políticas, sociales y económicas que afectan a todos los países a nivel mundial.

Desde la óptica social, la corrupción es considerada como factor determinante de la extrema pobreza y la desigualdad social que padecen las sociedades de nuestros tiempos. La literatura académica le otorga un papel preponderante a la transparencia de la información y al fortalecimiento de la confianza de los ciudadanos como medio para fortalecer el vínculo social entre el gobierno y los distintos actores de la sociedad. De igual forma, se ha comprobado empíricamente que la corrupción pone en peligro la estabilidad de la democracia. La situación es realmente alarmante porque la corrupción no solo mina la eficiencia de la gestión pública, sino que contribuye al descrédito del partido político que gobierna por ende a toda la clase política. Los partidos políticos son una de las instituciones de la sociedad con mayor rechazo por parte de la ciudadanía. Están desprestigiados, no articulan proyectos políticos convocantes y sus dirigentes concentran cada vez mayor poder en sí mismos y no en sus constituyentes. Su financiamiento no es transparente y no cumplen su función social.

Para reflexionar sobre lo que significa la corrupción y su impacto la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción (CNUCC) se creó en 2023 para proporcionar una forma integral de responder a la corrupción en sus múltiples formas incluidos: el soborno, el tráfico de influencias, el abuso de funciones y diversos actos de corrupción en el sector privado. Su objetivo es prevenir, combatir y penalizar la corrupción y definir actos específicos.

En este contexto, el informe del Centro de Gobernanza Pública y Corporativa sobre El cumplimiento de Puerto Rico con las disposiciones anticorrupción de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción revela que la magnitud del desafío planteado exige la búsqueda de ideas para repensar la manera habitual en que se ha combatido la corrupción no pueda ser emprendida exclusivamente por el sector público. La construcción de la hoja de ruta a seguir para prevenir, combatir y penalizar la corrupción y fortalecer la probidad no es una tarea sencilla. Es necesario abrazar nuevas tendencias y buenas prácticas internacionales, aprender de los esfuerzos del pasado y tender puentes con otros actores, como son la academia y la sociedad civil organizada, para que participen activamente en el diseño e implantación de medidas eficaces de combate al fenómeno.

Más aún, los estudios de investigación realizados por el Centro de Gobernanza plantean que se requiere transparentar aquellas áreas públicas donde reina la opacidad, dar voz a las víctimas de este fenómeno y se debe acabar con la indiferencia ciudadana de la que se alimentan los corruptos. Para esto, una actitud ágil permitirá, en primer lugar, advertir, para luego responder oportunamente a las sofisticadas formas que adopta este fenómeno. Todo ello, sin perder de vista la necesidad de establecer una mirada de largo plazo para atacar las raíces más profundas del problema.

Construir un mundo justo y un planeta sostenible solo es posible si la corrupción no se interpone en el camino. Unidos, podemos combatir la corrupción. En esta instancia, los jóvenes tienen la responsabilidad de adoptar un compromiso firme de transparencia e integridad pública que exige la sociedad para crear conciencia de que la falta de transparencia y la desinformación tienen un impacto negativo en la educación, la salud, la economía y el desarrollo del país. También atrofia los cimientos de desarrollo económico, ya que desalienta la inversión extranjera directa y a las pequeñas empresas les resulta a menudo imposible superar los costos de hacer negocio causados por la corrupción.

Invitamos a los jóvenes y a la ciudadanía general a participar activamente en debates, compartir sus experiencias y proponer soluciones innovadoras para combatir la corrupción. La campaña amplificará las voces de los líderes de integridad del mañana, permitiéndoles expresar sus preocupaciones y aspiraciones, con la esperanza de que sus pedidos sean escuchados y se tomen medidas al respecto. Exhortamos a las entidades gubernamentales, al sector privado, a las ONGs, a los medios de comunicación y a los ciudadanos a unir esfuerzos para impulsar la acción integrada y coherente en pro de la transparencia y la integridad pública requerida para prevenir, combatir y penalizar la corrupción.

Utilice #DíaInternacionalcontralaCorrupción, para unirse al reclamo de transparencia y al requerimiento de información para continuar sensibilizando mediante la acción colectiva, sobre este problema.

Diciembre 2024

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