CAPACIDAD DE GOBERNAR Y EFICACIA DIRECTIVA

Por: Eneida Torres de Durand

Directora Ejecutiva

Centro de Gobernanza Pública y Corporativa

“Las acciones por emprender necesitan ser articuladas de manera coherente para que sean pertinentes y consecuentes. Necesitamos una sociedad comprometida con el País, un gobierno comprometido con las necesidades esenciales de la ciudadanía y una sociedad donde se respete el estado de derecho”.


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En un contexto de mayor incertidumbre y tensión existe un fuerte consenso de que la gobernanza eficaz y la capacidad directiva son esenciales para propiciar el crecimiento económico inclusivo y el desarrollo social sostenible. Transitar de ganar las elecciones a gobernar efectivamente es crucial para pasar el tramo de hacer campaña a configurar gobierno y dar un descanso a la política partidista. Hacer promesas electorales es fácil, pero cumplirlas a veces enfrenta grandes complicaciones. Para la nueva administración gubernamental no es tarea fácil establecer metas de gestión ambiciosas y a la vez realistas para moverse al tablero de implantación y ejecución de los compromisos contraídos con los ciudadanos en el proceso electoral. Se necesita una fuerte voluntad política para priorizar las promesas de campaña, vigilar de cerca su implantación, asignar los recursos presupuestarios necesarios y sobre todo rendir cuentas sobre los objetivos para ganar confianza con los ciudadanos.

La promesa de gobernar con eficacia, integridad y transparencia en beneficio del bien común suele ser una constante discursiva de los candidatos en los procesos electorales. Sin embargo, en muchas ocasiones esa promesa de gobernar para la gente no se traduce en acciones concretas en beneficio del bienestar de las personas y en la calidad de vida de la sociedad. El reto que deberá superar el equipo del gobierno entrante se relaciona con romper con la percepción de que los gobiernos de turno han estado aislados, que no responden a sus necesidades y la percepción de corrupción y del dominio de los intereses privados sobre el interés público. Además, los resultados enviaron un mensaje de ruptura con las insignias de los partidos políticos y que la propaganda electoral basada en mensajes que apelaron al miedo y destacaron el respaldo a la consolidación de una estrategia económica fundamentada en fondos federales. Ante este escenario, la nueva administración gubernamental enfrenta el reto de cumplir las promesas de campaña con las que se comprometió en su plataforma electoral.

La gobernanza eficaz requiere el fortalecimiento de las capacidades institucionales y directivas y de una administración pública que planifique y ejecute de manera estratégica, con énfasis en los resultados y el uso prudente de los recursos públicos. El reto de instituir una gobernanza eficaz mejorar y erradicar la corrupción exige: (1) mejorar los resultados y el uso prudente de los recursos públicos para posibilitar el bien común de la sociedad, el crecimiento de la productividad, la generación de capital y el aumento en las oportunidades de empleo; (2) fortalecer las capacidades de las instituciones de gobierno, la transparencia y la integridad pública poniendo al centro de la gestión gubernamental las necesidades de los ciudadanos, la protección del interés público y el bienestar colectivo; (3) fortalecer el estado de derecho y afianzar los principios rectores de buen gobierno para darle un giro a las conductas que se apartan de los principios, la ética y los valores y de las mejores prácticas de sana administración pública.

La buena gobernanza más allá de ser un proceso que implica múltiples interacciones para alcanzar objetivos preestablecidos, tiene un claro elemento estructural basado en las capacidades institucionales y el conocimiento de las reglas y normas aplicables. Por tanto, la gobernanza es un sistema de gobierno que requiere de un liderazgo competente y de interacciones diversas para acordar los objetivos, los recursos y las actividades a realizar para alcanzarlos y estructura porque no opera en un vacío, sino en el contexto de unas instituciones particulares y de un conocimiento específico de valores y principios democráticos y de un estado de derecho integrado y coherente.

Por ello, el desafío del nuevo gobierno es cerrar la brecha entre los compromisos de su plataforma de gobierno y las acciones concretas que en la práctica logre cristalizar para mejorar la gobernanza, la economía y el bien común de la sociedad. Es altamente necesario mejorar los resultados gubernamentales; potenciar la economía del País principalmente para atraer inversión y crear empleos; mejorar la gobernanza y abrir espacios para la responsabilidad compartida; propiciar un ambiente favorable para los negocios y el emprendimiento y priorizar las políticas públicas; los fondos requeridos para atender las necesidades apremiantes de la población y la recuperación de la confianza pública, lacerada por el incremento de la corrupción.

En esta coyuntura, finalizado el proceso electoral, el nuevo gobierno debe focalizar su agenda pública en un contexto de nuevas realidades que favorecen y reclaman nuevas formas de gobernar. Adoptar una nueva forma de gobernar va a requerir llevar a cabo reformas políticas y mejoras a la gobernanza pública que atiendan sus fundamentos en lo relativo a lograr mayor representatividad, legitimidad, involucración y participación ciudadana a modo de dotar al ciudadano de mayores capacidades y sentido de pertenencia en los asuntos públicos que les afectan.

Es importante que al seleccionar los integrantes del nuevo gobierno el equipo de trabajo constituido reconozca que gobernar es diferente a hacer campaña y una vez en el cargo representan los intereses de quienes votaron por ellos, sino también de quienes no lo hicieron. El nuevo gobierno fue elegido bajo la promesa de impulsar un estilo de gobierno no partidista y gobernar de una manera que trascienda, al menos perceptualmente el protagonismo del partido político. Ahora son responsables ante todo su electorado y su partido y la gente común requiere que los funcionarios electos ejerzan un rol unificador para trabajar por el bien común de la sociedad y no partidariamente.

Tenemos ante nosotros una nueva oportunidad para construir un mejor Puerto Rico para todos. Ciertamente, los retos que enfrentamos para instituir una gobernanza eficaz exigen instituir una nueva forma de gobernar, gestionar y administrar los asuntos públicos. Para lograrlo, necesitamos una sociedad comprometida con el País, un gobierno comprometido con las necesidades esenciales de la ciudadanía y no con adelantar interesas particulares y una sociedad donde se respete el estado de derecho. Las acciones por emprender necesitan ser articuladas de manera coherente para que sean pertinentes y consecuentes. La transparencia, la integridad pública y la voluntad de todos los actores de la sociedad debe ser el vehículo para forjar un mejor País.

Hoy más que nunca tenemos ante nosotros oportunidades y desafíos sin precedentes para renovar la economía y propiciar la prosperidad y el bien común de la sociedad. Es esencial definir las premisas y diseñar el marco de acción para generar las reformas estructurales, articular el mapa de ruta y movilizar la acción. Necesitamos solidaridad, esperanza, voluntad política y una ciudadanía activa para ejecutar con total apertura, transparencia y desprendimiento del programa de gobierno avalado por la mayoría de los electores en favor del bienestar y la calidad de vida de la sociedad.

Las acciones por emprender necesitan ser articuladas de manera coherente para que sean pertinentes y consecuentes. Necesitamos una sociedad comprometida con el País, un gobierno comprometido con las necesidades esenciales de la ciudadanía y una sociedad donde se respete el estado de derecho. La transparencia, la integridad pública y la voluntad de todos los actores de la sociedad debe ser el vehículo para forjar un mejor País.

Enero 2025

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